Recomendaciones para un estudio provechoso

1. INTRODUCCIÓN

A la hora de estudiar, no existe un proceso, método, técnica o regla obligatoria que debamos seguir para aprender la materia que tengamos adelante. Esto se debe a que cada persona tiene SU PROPIA FORMA DE APRENDER. Técnicas como la lectura, el tomar apuntes, el subrayar, el observar, el destacar, el idear mapas mentales, la aplicación de métodos como “Pomodoro”, “Kaizen”, “Kumon”, etc. pueden ser útiles en algunas personas pero otras no verán grandes resultados. Por esto es importante que el estudiante explore, combine y ponga en práctica diferentes metodologías, percatándose cuál de ellas le ha dado mejores resultados.

En esta entrada, pongo a su disposición diversas recomendaciones de estudio que puede emplear y/o combinar con otras que ya utilice, con el objeto de aumentar sus herramientas y lograr el máximo provecho de ellas. Estas recomendaciones se encuentran en el Volumen III: “Instrucciones y Prácticas” del “Curso Completo de Contabilidad” de la Northwestern University. Sin embargo, han sido intencionalmente “reordenadas” para que el estudiante de cualquier materia (no solo de contabilidad) las utilice, puesto que la esencia es la misma, sólo que aplicada a campos diferentes.

2. LOS PRINCIPIOS EDUCATIVOS

Antes de entrar a analizar de fondo cada una de las recomendaciones, tenga presente que dentro del campo de la educación existen unos principios bien definidos y que aplicados de forma correcta, hacen que el estudiante obtenga los mejores resultados:

  • EJECUCIÓN SISTEMÁTICA. Avance lección por lección, paso a paso. No continúe con la materia siguiente si no ha comprendido la anterior. Sea humilde con sus conocimientos.
  • PRECISIÓN COMPLETA. Invierta el tiempo necesario para dominar la materia a medida que progresa. Dedique el tiempo suficiente a capitalizar los conocimientos. No estudie para obtener una buena nota, estudie para aprender y comprender. Sepa que al estudiar usted no está “gastando” ni “perdiendo” el tiempo, muy por el contrario, está realizando una de las mejores inversiones de su vida.
  • PRÁCTICAS. Resuelva a conciencia todos los problemas. Una de las cosas que más complica a los estudiantes es el hecho de tener que realizar tareas sin un docente a quien preguntar. Sin embargo, esta es una de las mejores formas de aprender, puesto que usted está poniendo a prueba los conocimientos que en ese momento posee.
  • REPASO (la llave de dominio de cualquier materia). No lo omita. Vuelvo a repetir, no estudie sólo para una prueba ni para un examen. Siempre es bueno repasar materias básicas de cursos anteriores. Además, como profesional que incrementa sus conocimientos conforme pasa el tiempo, muchas veces se olvidan ciertos principios o bases educativas que fueron los cimientos para sus actuales conocimientos. Siga manteniendo firmes tales cimientos.
  • DETERMINACIÓN. Observe periódicamente, por ejemplo de semana en semana, cómo aumentan sus conocimientos. Esté siempre atento al aumento de sus conocimientos, eso le generará un sentimiento de satisfacción y autosuperación.

3. LA MANERA CORRECTA Y LA INCORRECTA DE ESTUDIAR

Es de importancia para toda persona que intente asimilar determinados estudios que exijan un esfuerzo mental considerable, ya sea en casa, por sí mismo, o en una institución educativa, prestar cierta consideración al asunto de “cómo estudiar con provecho”, puesto que hay una manera incorrecta y una correcta de estudiar. La incorrecta lleva consigo el aburrimiento, mientras que la misma materia, estudiada de la manera correcta, puede ser altamente interesante y estimuladora. Además, el método correcto de estudiar que se basa en bien conocidos principios psicológicos, aumenta su capacidad mental a un grado al que pocas personas llegan con sus estudios.

Algunas veces las personas no acostumbradas a estudiar o “empolvadas” en el estudio, preguntan si a medida que los años avanzan se hace más difícil el aprender, es decir, si la mente se “estanca”. La respuesta adecuada es la de que esto es cuestión de costumbre y no de capacidad mental. Al principio es arduo, pero pronto se acostumbra uno al estudio y le agrada. Es un hecho cierto, como algunos psicólogos eminentes afirman, que el aprender es hasta más fácil para el adulto, puesto que posee mayor concentración y una facultad de juicio debidamente ejercitada. Sin embargo, por grande que sea su facultad de concentración, no puede usted esperar aprender una materia en un día. Es indispensable un estudio continuado.

4. LA PREPARACIÓN ES LA MITAD DEL TRIUNFO

En un libro escrito para jóvenes alumnos de escuelas de ingeniería, con objeto de ayudarlos a obtener el mayor provecho en los cursos largos y difíciles, Lawrence W. Conant dice que la mitad del trabajo de concentración es cuestión de preparación física y mental para el estudio, y la otra es asunto de práctica. Por lo tanto, antes de tratar el estudio y su proceso en sí mismos, Conant hace recomendaciones bien definidas, tanto físicas como mentales, para la preparación del estudio, basadas en multitud de experiencias con la resolución de problemas por los estudiantes.

Las preparaciones físicas son sencillas, pero psicológicamente muy importantes. Primero, debe usted tener un buen lugar para estudiar: un sillón cómodo, un escritorio apropiado y la mejor luz posible, evitando fatigar la vista. Además, no olvide que estén a la mano todos los utensilios de trabajo que necesite: lápices, papel, libros de consulta, ejercicios de práctica y el texto que a estudiar. Y finalmente adquiera un hábito que debe poseer todo estudiante de contabilidad, el de tener el escritorio “limpio para trabajar”. Ponga fuera de su vista y mente las cosas con las que no va a trabajar.

5. PREPARACIONES MENTALES PARA EL ESTUDIO

Parte importante de esta preparación física es la correspondiente preparación mental para el período de estudio. “No importa”, dice el mayor de los Graham en las famosas Cartas de un Comerciante Hecho por Sí Mismo a su Hijo, “a pesar de lo trivial que pueda parecerte lo que estás haciendo, es lo único que debe ser grande e importante para ti en ese momento que le dedicas”. Por lo tanto, cuando se dedique al estudio de la contabilidad, mantenga su mente despejada para trabajar. Aleje de ella durante el tiempo del estudio, todos los cuidados y preocupaciones. No permita que su imaginación se distraiga con cosas incidentales. Elimine toda clase de interrupciones. Concéntrese en el trabajo que va a ejecutar.

Para trabajar con un máximum de eficiencia, es muy importante trabajar empeñosamente, pero no demasiado tiempo de una vez. Determine por anticipado el tiempo que puede dedicar al estudio de una manera regular, ya sea una hora o dos, y al fin de este período, suspenda su trabajo con la misma decisión con que lo empezó. Todos los que en su trabajo, tarea o problema se llegan a interesar, están tentados a no limitar el tiempo. No cometa ese error.

Aquí terminamos las recomendaciones para la preparación del estudio. Continuaremos con lo que respecta al estudio en sí mismo.

6. EL SECRETO DE APRENDER LAS COSAS RÁPIDAMENTE

El secreto para aprender las cosas bien y rápidamente, es interesarse en ellas. Y el secreto de interesarse entusiásticamente es ligar íntimamente entre sí todas aquellas cosas que se relacionan con lo que nos proponemos aprender. Dice el profesor E. B. Gowin:

“Seleccione un propósito determinado para su estudio. Con una hoja de papel ante sí, anote las respuestas a estas preguntas: ¿Cuál es mi propósito principal al estudiar esta materia? ¿Qué propósitos secundarios tengo al estudiarla? ¿Qué beneficios voy a obtener? No destruya esta hoja, sino consérvela a mano de manera que pueda ver los progresos graduales en su propósito.”

Aplique esta regla al comenzar cada lección. Encontrará usted que nunca deja de producirle entusiasmo e interés en el trabajo que va a realizar.

7. SU PROPÓSITO AL ESTUDIAR CONTABILIDAD

Si usted se pregunta: ¿Cuál es mi propósito al estudiar contabilidad? Usted podría contestar: “Aprender a llevar los libros de una gran empresa.” Pero hay más que eso. Lo que usted busca no es conocimiento, meros hechos, sino una ciencia de realización, de orden práctico, que se aplique a su propio trabajo. La finalidad que usted debe perseguir es llegar a poseer ese tipo de capacidad que le permita familiarizarse tanto con la ciencia contable “…que la sola mención de una transacción financiera presente en su mente un diagrama de la posición que los hechos registrados deberán ocupar en los libros, y del efecto que producirán en otros hechos ya registrados con anterioridad…” (Paul Joseph Esquerre).

Aplique, pues, definidamente en su estudio del texto la ley psicológica del interés. “Vea a través de los números”, decía James H. Bliss, Contralor de Libby, Mc. Neill & Libby: “Un balance no es el frío estado de cuentas que puede parecer a muchos. Debe tener el poder de presentar vívidamente al lector un cuadro de la estructura financiera en que el negocio se desenvuelve. El lector debe ver las existencias de mercancías, movidas por medio de las transacciones en marcha ininterrumpida hacia el mercado”. En su estudio de la contabilidad procure ejercitar su imaginación de esta o parecida manera.

8. APLICACIÓN DE UN PRINCIPIO PSICOLÓGICO

Ya tiene usted un gran principio psicológico para estudiar con éxito: el interés. Es posible, todavía, dar a usted otras recomendaciones específicas de poderosa ayuda, que puedan ser aplicadas en determinadas fases del estudio del texto de su curso, material de contestación a las preguntas y resoluciones de los problemas.

9. UN SEGUNDO PRINCIPIO

El segundo secreto para llegar al estudio provechoso es: “asimilar las ideas esenciales”. Al encontrarlas deben ser debidamente consideradas, analizadas, desmenuzadas, mentalmente hacerlas propias. Estas ideas sometidas a tal trabajo mental, son las que no se olvidan.

Recordar las ideas esenciales nos lleva a tratar el asunto de la memoria, que es tan importante en el verdadero estudio. El profesor Seashore, eminente psicólogo, ha indicado que: “Todas las personas normales tienen extraordinaria capacidad para recordar, a condición de que la usen (la memoria). El promedio de los hombres no usa más del 10 por ciento de su capacidad natural de retención. Desperdician el 90 por ciento, violando las leyes naturales del recuerdo”.

10. COMO DESARROLLAR UNA MEMORIA POCO COMÚN

En el curso de sus estudios deseará usted aprender de memoria las partes esenciales, con el fin de recordarlas. Pero hay una manera incorrecta y otra correcta para aprender de memoria. La incorrecta es aprender al pie de la letra, aprender las palabras literalmente, como un loro. La manera correcta es aprovechar dos simples principios psicológicos: el de impresión y el de asociación:

IMPRESIÓN. El principio de impresión nada tiene de misterioso. No es más que una consecuencia directa de lo que se ha dicho. Para lograrlo hay que interesarse en lo que se lee, concentrándose en sus partes esenciales, y aprendiéndolas a medida que se avanza. En otras palabras, basta obtener una impresión definida y clara de cada idea.

ASOCIACIÓN. La regla de asociación es tan simple como la anterior. A medida que aprenda una cosa, líguela, asóciela con otras cosas que ya conozca y que le interesen. “El secreto de una buena memoria”, dijo el gran psicólogo William James, “es formar diversas y múltiples asociaciones con cada uno de los hechos que deseamos retener. Pero esta formación de asociaciones con un hecho, ¿no es otra cosa que pensar en ese hecho tantas veces como sea posible? La persona que más piense en sus experiencias y las entrelace en relaciones sistemáticas de unas con otras, será la que goce de la mejor memoria.”

11. FUERTE ORGANIZACIÓN DE UNIDADES DEL PENSAMIENTO

Al entrelazar estas relaciones de hechos, encontrará usted que es una gran ayuda unir los hechos en grandes unidades. Este punto ha sido muy bien ilustrado por un escritor al hablar de Edward H. Harriman, persona que gozó de memoria asombrosa, casi increíble, para todos los detalles por pequeños que fueran, de sus vastos intereses ferrocarrileros que se extendían de Nueva York a California. “Unía los elementos en grandes unidades”, dice ese escritor. “Para Mr. Harriman, un terraplén no era simplemente un terraplén, sino una vía recta entre dos estaciones. Esta vía recta entre dos estaciones no era un detalle aislado, sino una parte del Ferrocarril Union Pacific. Y éste, a su vez, las unía en unidades de ferrocarril y, finalmente, pensaba en estas últimas como parte de un vasto sistema: una ordenada y progresiva sucesión de pensamientos.”

¿Ha comprendido usted la idea? Aplíquela a sus estudios de contabilidad y a su trabajo diario.

12. UN TERCER PRINCIPIO: APLIQUE LO QUE APRENDA

Ahora tiene usted dos principios bien definidos que le facilitarán el estudio y aumentarán su efectividad: la llave del interés y la asimilación de lo esencial. Hay un principio más, que es el paso final en la retención mental de cualquier materia, y es: “Ponga las ideas que adquiera por medio del estudio del texto, en uso activo y práctico”.

Esto nos lleva a las otras dos fases de su estudio de la contabilidad a que se hizo referencia anteriormente, o sea a la contestación a las preguntas que se hacen en las lecciones completas y a la resolución de los problemas.

Recordará usted que al discutir hace poco el principio de impresión, se hizo notar la importancia de aprender lo esencial a medida que avanza. La finalidad que se persigue con las preguntas que se hacen en cada lección, tarea, prueba, examen es ayudarlo a ejercitar este tercer principio.

Al tratar del uso de las preguntas en los libros de texto, un bien conocido profesor de contabilidad se expresa así: “Se ha asegurado con énfasis la necesidad de asimilar perfectamente todos y cada uno de los puntos anteriores antes de proceder a pasar adelante… La prueba de si el lector ha asimilado una lección, es bastante simple. ¿Puede contestar rápidamente las preguntas de repaso al fin de cada capítulo? En caso afirmativo está en condiciones de pasar adelante. Si no puede contestar en la forma dicha, su conocimiento es vago e indefinido, lo que conduce a la confusión mental. La experiencia en la enseñanza ha demostrado que la mayoría de las dificultades que sufre un alumno son originadas en él mismo; se producen por el olvido u omisión de una regla importante de la teoría o principio… Por lo tanto, si el lector encuentra en cualquier caso que no puede contestar a las preguntas de repaso, vuelva al capítulo a que se refieren éstas y estúdielo cuidadosamente hasta que pueda contestarlas.”

13. EL CUESTIONARIO DE LA LECCIÓN

Conteste las preguntas de cada lección, tarea, prueba, examen, libro sistemáticamente. Es la manera de progresar.

Al contestar las preguntas, encontrará usted que se ahorra mucho tiempo siguiendo una regla sencilla de John C. Teevan, Profesor de Derecho Mercantil en la Northwestern University, y que se basa en su larga experiencia con las dificultades que sufren los estudiantes en los exámenes. Esta es la regla: “Lea la pregunta varias veces antes de escribir la contestación, hasta que esté seguro de que conoce y entiende todos los datos que encierra la pregunta.” Comprender claramente la pregunta facilita extraordinariamente la respuesta.

Como usted estudia por sí mismo, y debe ser su propio examinador, no deje de escribir las respuestas a las preguntas, de manera que pueda compararlas con las contestaciones que se dan en las lecciones posteriores. No se diga a sí mismo que “ya lo sabe”.

14. LA RESOLUCIÓN DE LOS PROBLEMAS

Las preguntas que aparecen en las lecciones o textos que lea, le facilitan constantemente el medio de comprobar si ha entendido lo que ha estudiado. Los problemas de las tareas lo ejercitan en aplicar de una manera práctica los conocimientos adquiridos.

Debe prestarse siempre cuidadosa atención a un punto importante. Resista la tentación de ver por anticipado las contestaciones de los problemas mientras no los resuelva. Si no lo comprende claramente a la primera vez, deje por un rato el problema y haga un nuevo intento al cabo de algún tiempo, cuando esté en calma. Después que haya terminado de dar la respuesta o de resolver el problema, nunca antes, confróntela con la solución del texto. Todo esto quiere decir en pocas palabras que debe usted instruirse a sí mismo de igual manera que cuando se concurre a una clase, con método y disciplina. Además, no olvide que pensando en la resolución de los problemas, es como se adquiere una práctica inapreciable.

15. RESUMEN

Las anteriores recomendaciones para estudiar con provecho son pocas y sencillas. Sin embargo, están basadas en valiosos principios psicológicos, descubiertos en el curso de innumerables experiencias en la enseñanza. Forme impresiones definidas y vívidas por medio del interés; domine lo esencial; ligue o asocie cada nuevo punto que se aprende con lo que ya sabe; organice en grandes unidades sus pensamientos, basándolas en un principio firme y definido; aplique prácticamente lo que haya aprendido. Estos principios no solamente harán que su dominio de cualquier materia sea más fácil, sino también más sólido y duradero.

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